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Visión

Somos conscientes de que las pequeñas empresas y autónomos, son el principal motor de nuestra economía, representan la base de nuestro sistema productivo y se han convertido en la principal fuente de riqueza y de empleo en nuestro país. Por ello, es necesario incentivar la puesta en marcha de proyectos empresariales apoyando a las personas emprendedoras.


Sin embargo,  los autónomos y emprendedores, en especial los jóvenes, se encuentran con un escenario complicado debido a factores que conocemos bien y relatamos a continuación:

  • Falta de liquidez. Debida a las restricciones impuestas por las entidades financieras a la concesión, mantenimiento o ampliación de líneas de crédito destinadas al mantenimiento de la actividad empresarial o a la inversión en nuevas empresas, proyectos o productos.
    Muchas empresas se encuentran en una situación de desfase de tesorería originada por la disminución de las ventas, el incremento de los periodos medios de cobro de sus facturas y la dificultad de acceso a líneas de crédito.
     
  • Aumento de la morosidad. En muchos casos los cobros de producto suministrado y servicios prestados, o no se producen, o el periodo de cobro se ha incrementado considerablemente. En esta situación se pueden incluir además a las Administraciones Públicas, que en muchos casos tienen unos plazos de pago excesivamente largos. La morosidad de los bancos, cajas, cooperativas y establecimientos financieros de crédito que operan en España subió en noviembre, hasta el 13,08 %, el nivel más alto desde que el Banco de España recopila estos datos, hace más de 50 años.
     
  • El riesgo aceptado en operaciones de venta. La desesperante situación de las empresas hace que en ocasiones se aborden proyectos sin garantía clara de cobro, lo que puede comprometer la solvencia de la empresa.
     
  • Aumento de la tasa de desempleo. Se produce un aumento continuado de la tasa de desempleo llegando a alcanzar el  26% a finales del  año 2013 (EPA) con la consiguiente disminución de consumo. Cabe destacar que el colectivo de jóvenes menores de 25 años, cuenta en 2013 con una tasa de paro del 51,1%
     
  • Disminución de la renta disponible de los consumidores. Se produce una pérdida de poder adquisitivo de los consumidores que conduce al estancamiento del consumo.
     
  • Falta de confianza del mercado. Las perspectivas son negativas existe una desconfianza del consumidor y ciudadano, que se traduce en una prudencia en el consumo.
     
  • Disminución del consumo. Debido principalmente a la disminución de la renta del consumidor  y a la pérdida de confianza del mercado y la falta de capacidad operativa de las empresas.
     
  • Aumento de la jornada laboral. En muchos casos se traduce en el incremento de las jornadas laborales considerablemente para mantener en el mejor de los casos los ingresos y por los general las empresas.
     
  • Desconocimiento de la I+D+i. Desconocimiento de sus aplicaciones e implicaciones en el negocio entre los empresarios españoles y, sobre todo, en el caso de microempresas y autónomos. No hay una información y formación adecuada, que acerque al usuario  la metodología, herramientas y ayudas disponibles.
    Hay empresas que innovan sin saber que lo están haciendo o no saben cómo rentabilizarlo. Esta situación se traduce en una pérdida del potencial creativo.
     
  • Existe una falta de planificación, tanto estratégica como de otros ámbitos de la gestión, en una gran parte del tejido empresarial español y, sobre todo, en el caso de pequeñas empresas y autónomos. Se trabaja de forma reactiva y en base a decisiones a corto plazo.
     
  • Aumento de la presión fiscal. Subida de las retenciones en el IRPF del 15 al 21%, del IVA del 18 al 21% para el tipo general y del 8% al 10% en el reducido.
    Además debemos reconocer que si comparamos con los países de nuestro entorno, España tiene una de las cuotas más altas de afiliación a la Seguridad Social. Oscila entre el 26,50% de la base sin Incapacidad Temporal y el 29,80% con Incapacidad Temporal. Para disfrutar de prestación por desempleo hay que incrementar la cuota un 2,5%.   El gran problema de la situación española es que es una cuota fija que estima unos ingresos mínimos de 850 euros mensuales, este porcentaje se traduce en una cantidad mínima entre 225 y 254 euros, que da derecho a la Sanidad universal gratuita y a la jubilación.
     
  • Falta de personal preparado para la internacionalización. Es obvio que debemos tener un pensamiento global y que la internacionalización es necesaria, pero también se encuentran carencias tanto en formación como en prácticas en el personal y profesionales para afrontar la internacionalización.
     
  • Aumento de la competencia desleal y de la economía sumergida. Este es uno de los factores que afecta a los autónomos que están inscritos en la Seguridad y pagan los impuestos y seguros pertinentes para la ejecución de su trabajo con calidad y garantías para el cliente. En España no existe un estudio oficial que cuantifique la economía sumergida. Sin embargo, se han realizado diferentes informes que señalan que el fraude se sitúa entre el 20% y el 25% del producto interior bruto (PIB), porcentaje que duplica la media de la Unión Europea.

Tenemos que reconocer que en este escenario poco favorable para autónomos y emprendedores, también se han producido algún avance positivo en este último año.

  • La bajada de los tipos de interés es un aliciente para las inversiones. Quien disponga de capital o recursos se encuentra en un buen momento para invertir en un escenario de precios a la baja (inmuebles, maquinaria, servicios, etc.).
     
  • Plan de pago a proveedores llevado a cabo por el Gobierno, ha supuesto la mayor inyección de liquidez a favor de los autónomos. Con las tres fases aprobadas hasta ahora del plan de pago a proveedores se prevé abonar más de ocho millones de facturas, que suman casi 42.000 millones de euros, a más de 230.000 proveedores. Según los cálculos del Ministerio de Hacienda, con el abono de esas cuentas pendientes se habría conseguido mantener en torno a 400.000 puestos de trabajo.
     
  • A principios de año se aprobó la posibilidad de los jóvenes de capitalizar el 100% de la prestación por desempleo para iniciar un negocio. El ritmo de solicitudes de pago único se ha duplicado en 2013, siendo desde 2008 más de 48.000 las personas que han optado por capitalizar el paro.
     
  • Se produce por primera vez desde el inicio de la crisis, un aumento de autónomos empleadores en un 3,5%, es decir, en este ambiente de destrucción de empleo, se ha incrementado puesto de trabajo a través de la figura del autónomo, en un 2,1%, 15.933 trabajadores contratados por autónomos más en 2012.

La última Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el INE y correspondiente al 4º trimestre de 2013, con lo que se cierran los datos del conjunto del año 2013, aporta un dato preocupante para el futuro del empleo en nuestro país: los autónomos con asalariados contratados bajaron en 8.800.

Somos conscientes de que en estos momentos estamos en un periodo de cambio en el que se abre una ventana a la creatividad, pudiendo ser un buen momento para que los jóvenes pongan en marcha su creatividad a disposición de la innovación para aportar nuevos proyectos adaptados al nuevo entorno, con nuevas expectativas, necesidades, valores y deseos de la población.

En este periodo de cambio, también existen posibilidades para nuevas acciones que faciliten el camino a los jóvenes emprendedores, autónomos y empresarios, entre ellas destacamos las siguientes:

  • Reducción de las cuotas de Seguridad Social. Reducir significativamente, hasta dejar en un nivel simbólico, la cuota de autónomos a la Seguridad Social durante un periodo razonable para consolidar la actividad (2 ó 3 años), sin reducir por ello el nivel prestacional, por entender que esta medida no sólo constituye un incentivo al aprendizaje, sino que reduce significativamente la presión impositiva sobre el inicio de la actividad emprendedora.
     
  • Posibilidad de cuota parcial a la Seguridad Social. Una de las demandas más reiteradas de las organizaciones de autónomos es que la normativa acepte la posibilidad de pagar por días trabajados, al igual que ocurre con el Régimen General.
    La mayoría de los países a nuestro alrededor aplica porcentajes sobre los ingresos reales y no sobre una base fija, como ocurre en España. La diferencia es que, en nuestro caso, cuanto menos cobra el autónomo, más perjudicado sale. Y al revés, la Ley española permite que un autónomo cotice por la base mínima independientemente de que sus ingresos mensuales sean de 5.000 €.
     
  • Reducir la presión fiscal durante los primeros años de actividad en IRPF e Impuesto de Sociedades. La presión fiscal que soporta el autónomo español en el IRPF podría calificarse de media, pero a cambio también tiene menos opciones de desgravación en comparación con otros países:
    •    Francia: el tipo máximo puede alcanzar el 75%, pero las deducciones pueden llegar al 66%.
    •    Japón: el tipo máximo es similar al español, pero a cambio tienen deducciones del 25,63%.
    •    Reino Unido: las deducciones también pueden llegar al 12%.
    Por lo que se refiere al Impuesto sobre Sociedades, tenemos uno de los tipos impositivos más altos de la UE (sólo nos superan Italia, Bélgica, Francia y Malta), frente a países como Reino Unido, que aplican un tipo del 20% a rentas inferiores a 380.000,00 €, o el 12,5% general que aplica Irlanda, por eso nuestra propuesta es reducir la presión fiscal durante los primeros años de actividad en ambos impuestos, aumentando al mismo tiempo las posibilidades de deducción, sobre todo en inversiones en I+D e innovación.
     
  • Cambiar el sistema de tributación del IVA. En España además de sufrir el amento en el IVA, se debe recalcar que no se ha conseguido trasponer la directiva europea 2010/45/EU relativa al sistema común del IVA en lo que se refiere a las normas de facturación. En la mayoría de los países europeos se abona una vez percibido, mientras que en España se paga una vez facturado, independientemente de si se ha cobrado o no financiando de este modo al propio estado, y sobre todo cuando el impago de estas facturas corresponde en un monto muy importante a las propias Administraciones Públicas.
     
  • Estímulos a la inversión: Fomento de las redes de capital riesgo y business angel. En España el capital riesgo público casi no funciona y el privado aún está por desarrollar. Una propuesta para incentivar este último sería establecer una desgravación para las rentas invertidas en empresas de nueva creación (capital semilla) o para la consolidación de empresas (capital crecimiento).
     
  • Mejora del acceso a la contratación pública: La Ley de Contratos del Sector Público valora la antigüedad de las empresas a la hora de aplicar el baremo, lo que automáticamente impide el acceso a este sector del mercado a las empresas de nueva creación.
    Otros países, como Suecia, han adoptado medidas específicas en este ámbito, facilitando el acceso de las pymes a la contratación pública en sectores como la sanidad, el cuidado a las personas dependientes, los servicios sociales y la educación, con el argumento de que al ampliar la base de proveedores, se fomenta la libre competencia.
    Proponemos por tanto un cambio en la normativa sobre contratación pública, que no penalice ni a los emprendedores ni a las pymes.
     
  • Apoyo a la internacionalización. En tiempos de caída del consumo interno, la internacionalización no es una opción, sino una necesidad. Echamos de menos programas públicos de apoyo a la internacionalización de empresas dirigido a microempresas y autónomos que aúne formación con asesoramiento, simplificación de trámites burocráticos y apoyo directo en los gastos de apertura de mercados.
     
  • Fomento del espíritu emprendedor. Es necesario potenciar la figura del emprendedor entre los jóvenes, en las escuelas, institutos, centros de formación profesional  y sobre todo universidad, ya que el porcentaje de universitario emprendedores está muy por debajo de los niveles europeos.
     
  • Coordinación entre la Administración y sus políticas formativas a la realidad de las necesidades del mercado. La formación que muchas veces se oferta desde la Administración y especialmente la ocupacional, no se adapta a las necesidades reales de cualificación que tiene la empresa.
    Esta realidad, que no solo afecta a la parte ocupacional, sino también a la formación continua, es especialmente relevante en momentos de cambio global como el actual. Los requisitos de los mercados son diferentes y hacen falta perfiles formativos diferentes para poder afrontarlos.
     
  • Apoyo a emprendedores con asesoramiento, coaching y mentoring. Proponemos asimismo apoyar las primeras fases del proyecto emprendedor con programas públicos de asesoramiento, mentoring y coaching, tan necesarios para evitar al emprendedor los errores más frecuentes en sus primeros pasos y poder desarrollar las habilidades necesarias para el emprendedor.
    Los recortes públicos se están llevando por delante la mayoría de los programas públicos de apoyo a los emprendedores y los que subsisten se enfrentan a severos recortes presupuestarios. Los niveles de desempleo actuales y la mala previsión sobre su evolución, hacen imprescindible apoyar el autoempleo con medidas concretas.
     
  • Simplificación de trámites burocráticos. Se ha producido un gran progreso, pero es necesario seguir avanzando en la supresión de trámites burocráticos, la simplificación de las licencias... las ventanillas únicas, en definitiva.
     
  • Adecuación a las necesidades de innovación y las TIC. La colaboración en lo que se refiere a proyectos de innovación entre el mundo empresarial y la Universidad, si bien es activa, tiene un gran campo de mejora. La Universidad está realizando un esfuerzo, y debe continuar haciéndolo, por adaptarse a la realidad del mundo empresarial y al mercado. Este esfuerzo debería comenzar adaptando su esquema formativo para contemplar la innovación aplicada como eje de desarrollo e incentivando la creación de empresas de base tecnológica.
     
  • Adecuación de las necesidades de las empresas con las ayudas económico financieras en I+D+i. Las ayudas existentes en la actualidad para el ámbito de la I+D+i y la tecnología no se ajustan totalmente a las necesidades reales de las empresas, ya que la gran mayoría de las empresas en España son Pymes.

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